¿Quiénes somos?
Somos estudiantes universitarios que, a lo largo de Chile, compartimos los valores de la libertad, la fraternidad, la justicia y la solidaridad.
Deseamos que las universidades chilenas sean espacios públicos, tolerantes y pluralistas; lugares donde la discusión social y política esté centrada en el ser humano que, por esencia, tiene deberes y derechos.
Aunque este movimiento es de inspiración demócrata cristiana, no todos sus adherentes son militantes. Por lo tanto, si bien nos sentimos parte de la gran familia que conforman el PDC y el Frente de la Juventud (JDC), con quienes tenemos una relación cordial y fraterna, nuestras posiciones y quehacer son autónomos e independientes de las orgánicas partidarias.
¿Por qué Demócratas?
Creemos que la democracia es el sistema político que mejor respeta a la persona humana.
Aspiramos a un sistema democrático pleno, donde exista una convivencia civilizada entre los miembros de una comunidad, se acepten y respeten las diferencias, y se apele a la razón y no a la imposición. Es por eso que rechazamos todas las dictaduras sin distinción: sean de derecha (Pinochet) o de izquierda (Castro). Un demócrata cristiano está por sobre la derecha o la izquierda, clasificación que consideramos un estereotipo propio de la guerra fría. Superando ambas definiciones, nosotros aspiramos a ser un movimiento de vanguardia.
Creemos en el pluralismo político, por lo que apelamos a que todas las corrientes políticas, sociales y culturales estén representadas en los órganos que nosotros mismos nos hemos dado. Por eso rechazamos el sistema binominal, apoyamos la alternancia democrática del poder y una sana convivencia entre los chilenos.
¿Por qué Cristianos?
La DCU no es un movimiento confesional, por lo que en nuestros núcleos conviven católicos/as, evangélicos/as, judíos/as, mormones/as, agnósticos/as, y exponentes de otros pensamientos. Todos y todas son bienvenidos.
Entonces, ¿por qué mantenemos el apelativo cristiano?, porque adherimos a la concepción del hombre contenida en el Evangelio. De ella tomamos los valores, principios y doctrinas que nos hacen luchar en la defensa del ser humano que es único e irrepetible, dotado de libertad y voluntad propia. Es por eso que buscamos el desarrollo pleno de la persona en una comunidad justa, libre y equitativa, tal como lo enseñó Jesús hace dos mil años.